¿Eres Más Feliz Cuando Pagas Más Por Un Vino?

¿Eres más feliz cuando pagas más por un vino?

Cuando pensamos en el vino, acostumbramos a verlo como un producto de lujo.

Los seres humanos, por naturaleza, somos seres sociales y esto nos convierte en seres vulnerables, en el sentido de la preocupación que nos causa lo que lo demás piensen de nosotros.

La imagen que damos de nosotros mismos, la ropa que llevamos, caer bien a los demás… es algo imprescindible para sentirnos bien o, en otras palabras, ser más felices. Al igual pasa con el dinero, cuando nos compramos una camisa o un vestido ‘caro’, o que nosotros consideramos caro, nos sentimos bien y nos gusta que la gente lo sepa. Esto mismo se aplica al concepto del vino, cuanto más pagamos, más felices somos. Así de simple.

El vino siempre ha sido considerado un producto de lujo e, inconscientemente, cuando compramos un vino atribuimos el precio más elevado a una mayor calidad, pero… ¿de verdad es así? ¡No! En Corporación Vinoloa os explicamos por qué es tan disparatado este comportamiento.

Motivos por los que pagar más por un vino no nos hace más felices

  • Precio y calidad no son directamente proporcionales

Cuando estamos ante un lineal, vemos una amplia gama de vinos, y no solo en lo que se refiere al tipo de cada uno, sino en precio. Podemos ver vinos de mesa desde 1-2 euros y vinos que alcanzan, o superan, los 100. ¿Por qué pasa esto?

Lo primero que pensamos cuando vemos esto, es que los de precio superior, tendrán una calidad infinitamente mayor, y en ocasiones es así, pero no siempre. En el lineal podemos encontrar vinos por 4-5 euros que tienen la misma calidad o superior a un vino de 12-15 euros. Esta es la clara muestra de que el precio y la calidad no son directamente proporcionales, sino que, en muchas ocasiones, es todo lo contrario.

  • Los intermediarios son la clave

Bodegas, viñedos, maquinaria, trabajadores… Todo esto tiene un gasto para el vino y este gasto termina viéndose repercutido en el precio. Por este motivo, en Corporación Vinoloa eliminamos intermediarios y conseguimos dar un producto de gran calidad a un precio inferior a la media del mercado.

  • Disfrutar no tiene porqué costarnos mucho

¿Por qué disfrutar en ocasiones especiales, cuando podemos disfrutar cada día? El vino es para disfrutar y no todo el mundo puede permitirse pagar 15-20 euros por él todos los días, y más, sabiendo que puedes disfrutar lo mismo, o incluso más, por un vino mucho más económico.

  • No hay que derrochar

Cuando pagas más por un vino que no tiene una buena relación calidad-precio, estás derrochando dinero y eso a nadie le gusta, por lo que no serás más feliz.

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