El Maridaje Perfecto Para Cada Tipo De Comida

El maridaje perfecto para cada tipo de comida

“El maridaje entre el vino y la comida es el proceso de casar metafóricamente un alimento con un vino, con la intención de realzar el placer de comerlos” (Wikipedia).

Así es, esta podríamos decir que es la definición correcta de un buen maridaje, pero, ¿realmente existe un vino perfecto para cada tipo de comida? La respuesta es SÍ y NO, y te explicamos el por qué.

En la combinación de vinos con alimentos se trata de unir platos de sabor fuerte con vinos con cuerpo, de modo que se potencien los sabores. De esta misma forma, los platos ligeros casan con vinos de poco cuerpo y sabor suave, con un toque de acidez que acompañe y refresque. Esta podríamos decir que es la teoría básica, pero entre estos extremos hay muchos matices. Hay muchas combinaciones y es difícil definir recetas estrictas para combinar el vino con la comida. También depende del paladar o el gusto de cada persona, por ello no siempre un maridaje es perfecto para todos por igual.

Sin embargo, hay combinaciones que podemos recomendar por cada tipo de comida. Veamos que vinos “van bien” para cada grupo:

Maridaje de vinos

1. Encurtidos y frutos secos

Vinos generosos, como los vinos de jerez en sus variantes, los oporto y madeira pasados por barrica y el marsala italiano.

2. Quesos

El mundo de los quesos es casi tan amplio como el de los vinos, pero en términos generales, puede asignarse a los quesos tiernos y grasos los vinos blancos con cuerpo o bien secos ligeros, e incluso algo dulce que sea suave, ya que aportará un agradable contraste. Para los quesos azules, potentes de aroma y sabor, lo mejor es escoger tintos de tono ligero pero afrutado, o bien tintos medios, es decir variedades potentes, pero sin barrica. Los quesos curados y muy curados aceptan, en cambio, los tintos potentes y maduros, pasados por barrica.

3. Ensaladas

Para las ensaladas escogeríamos tanto el rosado como el blanco seco con aroma frutal, pero no los vinos con toque dulce. Puede funcionar un blanco con un poco de acidez, que acompañe por su frescor en boca.

4. Paellas y arroces

Blancos ligeros y secos, con aromas frutales, pero no demasiado dulces. Otra opción es usar tintos ligeros de grado bajo, pero con aromas y algún penedés.

5. Mariscos

El marisco posee gran variedad de sabores, desde el cuerpo a la cabeza, y tiene puntos tanto fuertes como suaves. Los vinos blancos casan en general a la perfección con el marisco, incluso los dulces y florales como el albariño. Desde blancos secos y ácidos a otros untuosos y pasados por barrica. Si te gustan los rosados, también son una buena opción el marisco.

6. Carnes rojas

Aquí entramos en el terreno de los tintos de variedades de uvas poderosas con sabor muy potente. Vinos curtidos y maduros como los riojas y riberas, partiendo desde los crianza hasta los gran reserva, pues todos casan perfectamente con una buena carne roja.

7. Carnes blancas

El pollo o pavo asado o a la plancha maridan bien con vinos blancos secos pero no ácidos. En el caso de guisos con salsas nos decantamos por los blancos ligeros o medios, jóvenes, pero de variedades potentes, como son la mayoría de las referencias españolas.

8. Carnes frías

Con carnes frías nos referimos a un carpaccio, un roastbeef, o incluso embutidos variados. Para estos funcionan bien un blanco seco, así como tintos ligeros. También pueden maridar muy bien los rosados, pero conviene evitar los tintos potentes ya que pueden enmascarar el sabor de la carne, que no es muy fuerte.

9. Pescados blancos

Los pescados blancos y a la plancha casan muy bien con los blancos secos ácidos: el ribeiro, el verdejo o el txakolí, pero también con los de tonos más dulces como el albariño. También los rosados tienen cabida en estos casos e incluso algún tinto de tonos muy suaves, solo si el pescado va en guiso.

10. Pescados grasos

Pescados como el atún, la caballa, el salmón o la trucha, maridan muy bien con vinos blancos mediterráneos, o bien con vinos tintos ligeros: rioja joven o ribera, pero que no tengan un cuerpo excesivo.

11. Legumbres

Las legumbres son alimentos deliciosos y saludables, además de un gran maridaje para el vino tinto. La elección del tipo de tinto dependerá de la intensidad del plato en cuestión. Si es un guiso suave con verduras, escoge un tinto joven; si por el contrario es un guiso intenso, con carnes y embutidos, puedes optar por crianzas y reservas.

12. Postres dulces

Como era de esperar, para disfrutar de un momento dulce elegiremos un vino también dulce: el moscatel, la mistela o la malvasía, pasando por un riesling alemán de grado, un sauternes francés o un tokaji húngaro. Un oporto o un madeira, ambos jóvenes, también resultan aptos en este caso.

13. Chocolates y postres de cacao o café

El chocolate y el café son perfectos para disfrutar de un vino tinto potente y con cuerpo, que no sea excesivamente afrutado. El contraste resulta espectacular, ¡créenos!

El maridaje de vinos es posiblemente uno de los puntos que mayores controversias crea en torno al mundo de la enología. Más allá de la clásica teoría de: “los pescados van acompañados de vino blanco y los platos de carne van acompañados de vino tinto”; la realidad es que la aparición de nuevas variedades de uvas y vinos que hemos experimentado en los últimos tiempos han hecho que el maridaje de vinos y comidas evolucione constantemente.

No obstante, el maridaje es al fin y al cabo una cuestión de gustos. Es por ello que decíamos al principio de este artículo que existe y no existe el vino perfecto para cada tipo de comida, aunque existan ciertas normas que se dan por supuestas. Elegir unos u otros vinos para acompañar a los platos dependerá del tipo de alimentos que vayamos a preparar, la forma en la que los prepararemos y del gusto de nuestros comensales.

Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Excelente artículo que nos aclara mas lo importante de un buen maridaje y no quedarnos como profesionales de la gastronomía solo con aquello que carnes rojas vinos tintos, aves y pescados vinos blancos etc
    Gracias por el aporte.

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