Proceso De Elaboración De Un Vino Blanco

Proceso de elaboración de un vino blanco

Con las altas temperaturas del verano, comprar vinos blancos y disfrutarlos en una terraza, durante las vacaciones y con los seres queridos, es el deseo de cualquiera.

El consumo de vinos blancos aumenta considerablemente durante estos meses pero, ¿cómo se elabora un vino blanco?

Como es lógico, los vinos blancos proceden de uvas blancas, pero también es posible elaborar vinos blancos a partir de uvas tintas (excepto aquellas cuya pulpa sea tinta, como la Garnacha Tintorera).

Lo primero y más necesario a tener en cuenta, es que, por norma general, la diferencia entre un vino blanco y un tinto es que en los primeros sólo se emplea el mosto para la fermentación; mientas que en los tintos la pulpa está en contacto con el hollejo, que es donde se encuentran las sustancias responsables del color.

La vendimia de las variedades blancas suele comenzar antes que la de los tintos. Una vez que la uva está en la bodega, se despalilla y se estruja. En el proceso de estrujado es vital no romper la pepita de la uva, para que después no aparezcan indeseados sabores verdes.

Mostos y fermentación del vino blanco

El proceso de elaboración de un vino blanco comienza con la fermentación. La fermentación se lleva a cabo sólo con el mosto, es decir, sin que este entre en con contacto con las pieles. El mosto llamado ‘yema’, que se obtiene de la pulpa de la uva, es de mayor calidad; pero también es posible emplear el ‘mosto prensa’ para la elaboración de blancos. Lo más normal es que ambas fermentaciones se realicen por separado.

Algunos enólogos, apuestan por realizar una maceración pre-fermentativa, de tal manera que mantienen durante unas horas el mosto con los hollejos con la finalidad de dotar de más complejidad al vino y extraer más aromas varietales.

En este caso, tras la maceración sería necesario limpiar el mosto de las materias sólidas, esto es, desfangar.

Es habitual que la fermentación alcohólica de un vino blanco joven se produzca en depósitos de acero inoxidable, pero también es posible emplear otro tipo de materiales como  depósitos de hormigón o tinajas de barro.

Asimismo, es decisión de la bodega y/o del enólogo los  tipos de levaduras que usarán para la fermentación, que pueden ser: comerciales, levaduras propias que la bodega aisla previamente o levaduras salvajes de fermentación espontánea.

La función de las levaduras es transformar el azúcar del mosto en alcohol, por lo que una vez concluido este proceso ya tendríamos de vino como tal.

Blanco joven, sobre lías o con barrica 

Hasta este preciso momento, el proceso de elaboración de un vino blanco sería prácticamente el mismo para cualquier tipo de vino, pero una vez que la fermentación alcohólica ha terminado, la elaboración puede tomar varios rumbos y es en este punto donde el consumidor ha de fijarse al comprar un vino blanco.

En el caso de un blanco joven, lo habitual es clarificar, filtrar, embotellar, etiquetar y sacarlo al mercado. Pero también es algo normal que el enólogo decida mantener durante algunas semanas, meses o, incluso, años, el vino con las lías en el depósito. Las lías no son otra cosa que levaduras muertas que, al estar en contacto con el vino, le aportan cuerpo , cremosidad  y aromas varietales.

Algunas bodegas deciden criar el vino blanco en barricas de roble, con la finalidad de hacer blancos con más estructura, complejos y longevos.

Ahora ya  sabes como se elabora ese vino blanco que tanto te gusta.

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